Las normativas federales requieren que los contribuyentes conserven copias de sus declaraciones de impuestos y los documentos de respaldo relacionados durante un mínimo de tres años. Esta guía se conoce comúnmente como la “regla de los tres años”, lo que lleva a muchos contribuyentes a asumir que mantener los registros por este período es suficiente.
Sin embargo, en ciertas situaciones, el IRS puede revisar declaraciones de años anteriores.
Si los ingresos se informan de manera significativamente insuficiente, generalmente en un 25 % o más, o si se sospecha fraude, el IRS puede examinar declaraciones de hasta seis años atrás. Para mayor protección, se recomienda que los contribuyentes conserven sus registros según las pautas que se describen a continuación.
Guardar un respaldo de sus documentos importantes, como declaraciones de impuestos, estados de cuenta bancarios y pólizas de seguro, es más fácil que nunca. Muchas instituciones financieras ahora ofrecen estados electrónicos, lo que facilita acceder y guardar su información en línea.
Si recibe documentos en papel, puede escanearlos y almacenar copias digitales. Una vez guardados electrónicamente, sus registros pueden respaldarse en un disco duro externo, una memoria USB etiquetada u otro dispositivo de almacenamiento seguro.
Para mayor tranquilidad, también puede considerar opciones de respaldo en línea. Almacenar archivos de forma segura en la nube ayuda a proteger sus registros incluso en situaciones inesperadas, como desastres naturales, asegurando que su información permanezca accesible y segura.
Aunque las normas federales no exigen que los registros fiscales se conserven de manera permanente, existen muchas situaciones en las que se recomienda mantener estos documentos indefinidamente.